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Al pan, pan y al vino, vino
La estrategia de la Máscara
por Brinda Mair
 
 
Al pan pan y el vino, vino, expresión del refranero popular que se aplica en llamar las cosas por su nombre. Esta es una cualidad y una calidad que identifica al plano físico, la 3D donde los seres, los objetos, las circunstancias, deben ser nombradas para poder ser reconocidas y entonces valoradas.
 
¿Acaso nunca se vieron expuestos a estar en contacto con aquellos que reclaman "que no se anden con vueltas"?
¿Se han preguntado quién es el que reclama eso? PUES EL EGO, por lo general, el ego mental que es el que necesita definiciones, precisiones que le permitirán juzgar si lo que escucha pertenece o NO a sus patrones de creencias.
 
En cambio el Ego emocional, muchas veces, da vueltas para decir las cosas porque "no quiere lastimar" porque en realidad busca no lastimarse a sí mismo en el Espejo de los otros y cuida a los otros como le gustaría que los otros cuidasen de él.
 
Mientras que el Ego Espiritual...
El, al mejor estilo del Cristo, necesita de un lenguaje rico para poder expresarse. ¿Por qué? porque ¿cómo explicar a Dios con la vulgaridad del lenguaje cotidiano?
Muchas veces el Ego Mental y el Espiritual se hermanan y crean un arte que es el de la diplomacia. Según el conjunto de creencias de quien los observe a ambos actuar, JUZGARÁ y dirá que se calzaron una Máscara por no poder llamar "al pan, pan y al vino, vino". ¿tendrán ellos razón o hay otra cosa más detrás de ello?
 
La Máscara se crea en forma consciente o inconsciente en forma temporal o permanente, de acuerdo a lo que la ocasión amerita o bien como actitud permanente para mostrarse ante el mundo. La misma es percibida subjetivamente por cada una de las partes que se reúnen en una determinada situación, emisor y receptor, conforme a sus sistemas de creencias.
 
Quien elige ponérsela es porque el conjunto de sus creencias le hacen pensar que se verá mejor o logrará protegerse más si la usa que si no lo hace. Lo guían en esa elección su desvalorización, el miedo a no ser aceptado si se muestra tal como es, etc.
Quien ve al portador de la Máscara decodificará lo que ella le muestra, también por sus creencias. Si esa Máscara es un bien de familia valorado o bien su experiencia en su andar en el mundo le hizo creerlo, amará a quien la tenga y lo seguirá, si no es así, la rechazará por más que se trate de una máscara de oro que otros pudieran codiciar. El no lo hará.
 
La Máscara es aparentemente una de las más sencillas estrategias para reconocer y explicar y por lo tanto casi no se la explica, se acepta que existe y YA.
Es la pose, la actitud, lo que se muestra en determinadas circunstancias ocultando debajo de ella otro sentir, otro pensar.
La diplomacia del mundo está llena de ellas. Sea como fuere que se la utilice en el mundo, guarda en ella el secreto oculto de buscar ser amado y la creencia de que sin ella, no se lo será.
Es un buen recurso para cuidar Egos emocionales inmaduros y también para comenzar a estudiarse a uno mismo cuando se comienza a transitar el camino de la liberación en la salida del laberinto porque una de las primeras etapas será comenzar a identificar las Máscaras personales en el Espejo de los otros. ¿Cómo reconocerla si no se la tuviera adentro? ¿Acaso lo que vemos fuera no es porque está presente en nuestra dinámica interna? Si no fuera así no la veríamos, nos resultaría indiferente, no la registraríamos porque simplemente no existiría para nosotros porque es ajena a nuestro universo conocido.
 
Por esa razón es que un hijo que se separa de su padre porque detesta determinadas actitudes suyas, se descubre a los años como si fuera un clon del primero...
lo tenía dentro, su Máscara de rebeldía de la juventud, no le permitió verlo porque se repolarizó y se creyó distinto. Con el pasar de los años y la pérdida de la rebeldía, la Máscara de familia, que siempre existió, se hizo visible.
 
Sólo vemos en este mundo, lo que creemos que existe.
¿Por qué? porque TODO LO QUE CREEMOS lo CREAMOS.  Por eso es que si creemos cosas negativas, creamos un universo similar. Eso es lo que dice la Ley del Mentalismo. Esta Ley va mucho más allá de sólo pensar o decir cosas positivas para que todo esté bien. Es sólo una parte de la verdad en el trabajo de evolución personal.
Las leyes cósmicas actúan sobre al multidimensionalidad donde somos UNO con nosotros mismos en todas las épocas y momentos donde nuestra energía existe replicada en el Eterno presente. En este espacio-tiempo, lo positivo, sin trabajar la sanación multidimensional es sólo una Máscara "de positivo" y como toda Máscara oculta otra realidad. Esa "realidad oculta" proviene de algo que por más que no podamos ver, existe como memoria residual en el pasado de este espacio-tiempo vida o bien de nuestro ser multidimensional, y otra ley, la del Karma, hará que la Máscara se caiga tarde o temprano para darnos la oportunidad de ver lo que ella ocultaba y seguir aprendiendo pero desde la otra cara de la moneda.
 
Sólo bastará para que la caída de la Máscara se produzca, que las condiciones adecuadas se recreen. Es lo mismo que le ocurre a una semilla que es capaz de guardar su potencial de germinación dormido durante miles de años y que vuelve a crecer en las condiciones adecuadas.
 
Todos tenemos nuestro campo energético lleno de semillas energéticas de todas las experiencias humanas de nuestro ser multidimensional.
Las atraemos al espacio tiempo donde las condiciones para su manifestación se reúnen. Somos capaces de dar buenas o malas cosechas. Las condiciones para unas u otras las proporcionarán el estado de nuestros campos. Nuestro campo de acción para el Espíritu son nuestra alma, nuestros Egos, nuestro Ser Superior. Nuestro trabajo "hacia adentro" se verá cuando el karma o aprendizaje pendiente llegue a nosotros.
 
El karma atraerá lo que le pertenece mientras que la Máscara actuará su rol para ocultarnos lo que no queramos ver o lo que por karma nos sea vedado de ser visto hasta último momento. Pero sin duda, las condiciones en que se hallen nuestros campos, son las que atraerán la Luz o la Oscuridad, el dharma o el karma porque aún en la contradicción de la 3D veremos la mano de Dios.
 
CREEMOS LO QUE VEMOS. Porque la imagen que es lo que nuestro cerebro 3D registra, es potenciada y cobra fuerza por las creencias del conjunto donde lo que vemos existe.
El mundo físico es creado por todos los pensantes creyendo que el mundo existe y que es inmodificable.
Eso lo potencia el creer que la materia es sólida tal como la vemos.
Lo que percibimos del mundo físico ES LA MASCARA de mundo físico que es sostenida por los sistemas de creencias del conjunto.
Como estamos en un universo kármico, esa Máscara muestra el "valle de sudor y lágrimas", creencias sobre el esfuerzo para lograr fines, etc.
 
Es tan fuerte la ilusión de la Máscara conjunta del universo tridimensional, que ignorar sus efectos sería muy tonto porque dentro de la materia física que toma nuestra energía para la experiencia física en el plano tenemos "algo" que es físico pero por su escasa materia también es energético: Tenemos genes y ellos están en el límite de los dos universos tanto el físico como el energético propiamente dicho.
 
Y si la Máscara de la 3D nos mostrara que nuestra piel es de color, por más que nos viéramos mucho tiempo ante el Espejo y le ordenáramos no responder a lo que la ilusión muestra y quisiéramos vernos por ejemplo, de tez blanca, el espejo no cambiaría.
Si vemos en el espejo el paso de los años por nuestro cuerpo, tampoco lo cambiará ni el pensamiento positivo ni el negar lo que el espejo muestra.
Cambiará con certeza la energía que movilicemos pero definitivamente no cambiará la parte de la energía que tomó el plano físico en algo que si se revirtiera contradeciría el plan de vida de la Tierra en la Ley del Ritmo.
Pero el hombre trata de hacer cualquier cosa para que su poder cocreador supere al Padre Creador, aún contraviniendo leyes energéticas si no es de fondo tal como lo intenta la Genética, es de forma "La Máscara" a través de la industria de la cirugía plástica buscando detener el tiempo, a veces, a un alto costo espiritual de acuerdo a lo que fuere que oculta miedos profundos a morir (por el paso del tiempo), al deterioro, a la vejez, etc.
 
Todas las creencias son elaboradas por el conjunto de la sociedad y cambian según los lugares y épocas, tomando distintos valores.
En el Renacimiento, una mujer muy delgada no hubiera sido considerada como modelo para pintores y escultores. Hoy en día en medio Oriente, la mujer voluptuosa es más codiciada que la que es menuda. Sin embargo en Occidente, los modelos de delgadez han dado origen a la anorexia por una alteración de la energía tan perversa como la obesidad extrema, que trastoca la percepción de uno mismo.
En la Antigüedad y aún en Oriente y en sociedades pequeñas y patriarcales, la vejez era y es asociada a la sabiduría.
Los distintos contextos temporales y sociales crean los estereotipos, las Máscaras, que las sociedades ensalsan y buscan mostrar en su espacio y en su época.
 
Tomemos antes de profundizar el tema, otra Máscara: la Máscara de la enfermedad.
Sea cual fuere la Matriz en 3D decodifica un trastorno de energía dándole el nombre de una enfermedad.
Cuando ella ES NOMBRADA va cobrando fuerza en 3D.
 
Hay mucha gente que busca el médico que ponga nombre a lo que tiene. Cuando lo encuentra dice: "Me encontraron lo que tenía, finalmente". Yo precisaría mucho más este hecho. En realidad, ella, quien tuvo mucho más tiempo que otros para cambiar su historia, ENCONTRO ALGUIEN que le AYUDO A PONERLE NOMBRE. Cuando se le pone nombre, ESE NOMBRE se utiliza para justificar el seguir produciendo lo que podría haber desaparecido sin plasmarse en 3D y que sólo fue un aviso.
 
Es el caso de cuando en la voz popular, la gente dice que fue al médico y como no sabía lo que tenía, utilizó la frase habitual que utilizan los galenos para justificar su ignorancia diciendo: "Tiene un virus". Energéticamente es cierto y bastante inocuo porque el médico desde su ciencia, ACEPTA que la persona está realizando un proceso y que cuando el mismo termine, los síntomas desaparecerán porque el virus "no nombrado" no tuvo fuerza para hacerse carne y manifestarse en una enfermedad crónica.
 
PERO cuando "se diagnostica y pone nombre" la idea fuerza va ganando carne y cuesta mucho más disolver la ilusión porque el miedo de aquellos con quienes se comparte el hallazgo, fija y potencia la existencia de la supuesta enfermedad dándole alma y vida hija del miedo. Se requerirán entonces mayores dosis de FE para hacer que la Máscara de la enfermedad que la Matriz muestra en el espejo de la 3D, cambie.
 
Eso es lo que ocurre por ejemplo, con el Síndrome de Fatiga Crónica que son síntomas más energéticos que otras enfermedades que han ganado ya fuertemente el plano físico.
El darle un nombre, hace que toda creación humana en el mundo de las ideas y de las emociones, cobre vida con todo lo que ello significa bueno o malo conforme el karma de su co-creador, a Imagen y Semejanza de nuestro Padre Creador.
 
¿Fantástico, no?
De alli que en el plano físico la elección del nombre condiciona muchas cosas en la vida que la Máscara deberá actuar para que la energía del nombre se realice.
 
La Máscara es una herramienta muy importante en el camino del autoconocimiento hasta que llegue el día en que podamos reconocernos sin ella por el valor de nuestro Cristo interno manifestado en el mundo, sin máscaras.
 
El desafío de todo humano en evolución es aprender a ver, tras la Máscara, la energía que en ella se oculta y trascenderla. Eso significa ir más allá de la decodificación que pudiera hacer el Ego en buena o mala, afín o no afín y ver lo que realmente Existe y Es tras ella. Porque si la Máscara detiene y es el Cristo quien habla, se perderá el mensaje. Y si es la oscuridad disfrazada de Cristo y sólo se ve la Máscara del Cristo sin sentir la energía oculta en medio de palabras que la Máscara sostiene, se dará cuenta de que cayó en las redes del Abismo cuando despierte.
¿Cómo reconocer al Cristo de falsos cristos tal como el Maestro Jesús profetizó que ocurriría si hasta el mismo Jesús de Nazareth no fue reconocido por los más doctos de sus contemporáneos porque vieron la Máscara y no a quien hablaba tras ella?
 
El sistema de creencias de los doctores de la Ley, les decía:  "¿Qué de bueno ha de venir de Belén de Judá?". "¡Blasfemia!"- gritaron cuando en la sinagoga de Galilea el Maestro dijo: "Este día, en vuestros oídos, estas palabras se han cumplido". Ellos sabían que ello sólo ocurriría cuando el Mesías caminara sobre la Tierra "¿Acaso está diciendo que El es el Mesías?" "¡Cómo se atreve! ¿El hijo del carpintero? Si el Mesías debe venir de la estirpe de David...!!"
Y no pudieron reconocerlo porque se detuvieron en la Máscara del hijo del carpintero sin poder percibir la energía de su mensaje.
Y por miedo, lo hicieron crucificar...
¿Sería distinto si hoy caminara nuevamente sobre la Tierra? ¿lo reconoceríamos más fácilmente o lo volveríamos a crucificar, por creencias?
¿Hemos aprendido a ver tras la Máscara? ¿Podemos ver tras ella cuando la xenofobia nos hace reconocer al otro como distinto o porque compite "por el nicho" del escaso trabajo quitándonos posibilidades de empleo porque "se vende más barato" como una prostituta?
¿Cuánto hay de más prostitución en una mujer "que se vende" ocultándose tras la Máscara del matrimonio por costumbre o por conveniencia y vende su cuerpo al hombre que no ama y juzga a la prostituta que se vende también a quien no ama por dinero porque no tiene qué comer o bien también lo hace por conveniencia?
¿Acaso la Máscara utilizada justifica más a una que a la otra? ¿Quién dice eso? ¿Quien las juzgará? Pues lo hará la sociedad donde estén insertas. Con certeza será aceptando a la primer Máscara que el rito falso del matrimonio sin amor ampara y condenará a la segunda por prostituirse.
 
Sea como fuere el Cristo no condenará a ninguna porque verá en ambos casos la necesidad de protección que da el circunstancial dinero o la Máscara de la seguridad del matrimonio.
 
Debemos llegar al punto donde el juzgamiento de los otros, del uso de sus Máscaras no nos toca.
En ese momento, trascenderemos la Máscara. Nuestro Espejo son los otros.
Si criticamos, nos criticamos.
Si juzgamos seremos juzgados.
Y sobretodo, perderemos muchas oportunidades porque la Máscara nos impedirá ver al Cristo en los otros porque ella actuará como barrera en la decodificación de la energía.
 
Si la Máscara nos detuviera, nos resultará imposible ver al Cristo en el personaje de un jefe que nos despide de nuestro trabajo mientras el Cristo en él, fuera del karma circunstancial nos dice: "Deja este trabajo, te tengo otro mejor aguardándote. No mires atrás, VIBRA y lo verás". Pero la persona está tan angustiada que sólo junta odio y resentimiento en su interior y llena su espacio de oscuridad, sin poder ver la nueva oportunidad que se le abrió.
 
O bien, cuando la Máscara del otro, del ser que amamos, traduce infidelidad, nos traiciona. El Cristo en él, tras la Máscara, nos dice: "Debes crecer y a mi lado ya no es posible. Por amor de almas que hoy es aparente dolor, debo apartarme de tu camino. Tu vida cambiará para bien. ¡Ten fe!". Si la persona abandonada hace su duelo, podrá renacer en un estado nuevo, una buena nueva vida. Pero si no termina de morir, odia y recuerda, andará por este mundo como un alma en pena en la vida misma. De los dos casos está lleno el mundo. Hay de los que resucitan y se encuentran a sí mismos y bendicen al que se fue porque si habría sido por ellos JAMAS lo hubieran dejado partir sosteniendo una vida en común que era muerte, sólo por creencias... y de los otros que años después, todavía siguen viendo la traición, sufriendo, sin poder soltar.
Si este es su caso, piensen: El Maestro Jesús de Nazareth no sería Cristo si Judas Iscariote, el traidor, no hubiera existido ni tampoco, si El lo hubiera odiado. El Cristo de Judas impusó a su Maestro a la prueba de la Maestría.
La traición es una asignatura para todo humano en evolución. Está presente en el doceavo chacra. De él debe brotar el Amor Incondicional luego de la traición.
 
Cuántas cosas nos priva el no poder ver tras la Máscara al Cristo en los otros. Para lograr hacerlo, debemos trabajar en nosotros mismos el abrir nuestro corazón a la frecuencia Crística y despertar al Cristo en nosotros.
¿Cómo sabremos que lo hemos logrado?
 
Cuando no tengamos necesidad de juzgar ni de criticar a otros. Tampoco de compararnos sintiéndonos los peores.
Ese será el punto de partida para el encuentro con nuestro Cristo Interior o Yo superior y el momento, de ya no necesitar Máscaras.
 
Que el Espíritu nos guíe Siempre
Con Amor Incondicional
Brinda Mair
 

Blog Entry"El Angel Pequeño" ***cuentoJun 9, '08 9:12 PM
for everyone

El Ángel Pequeño

 

Érase una vez un pequeño ángel que vivía en el cielo. El sabía que era Dios, sabía que era la luz y sabía que lo único que existía era el Amor.

 

Un día estaba caminando por el cielo y escuchó otros angelitos hablando sobre el dolor y el miedo. Les preguntó:

«¿Qué es eso llamado dolor? nadie podría hacerme daño pues yo soy Dios, yo soy la luz.

 

Y ¿qué es eso llamado miedo? ¿A que podría yo temerle si lo único que existe es el Amor?». Los otros angelitos le dijeron: «Si, si, lo sabemos, lo sabemos, es un juego!» El angelito exclamó dando brincos de emoción: «¿Un Juego?

 ¡Me encantan los juegos! quiero jugar, quiero jugar».

 

Los otros ángeles respondieron: «Espera un minuto, no es tan fácil. Primero, tienes que bajar a la tierra y tienes que encontrar alguien que quiera jugar contigo, alguien que quiera herirte y asustarte profundamente». El angelito dijo: «¡Uy, qué maravilla! ¿Quién quiere jugar conmigo y herirme intensamente y asustarme mucho?

 ¿Quién me ama tanto?»

 

Otro angelito se acercó y dijo: «Yo juego contigo». Y el pequeño ángel preguntó «¿De veras? ¿Prometes herirme mucho y asustarme mucho? ¿Tanto me amas?» El ángel le contestó: «Si, te lo prometo, pero tú también tienes que prometerme algo:

 prométeme que recordarás que esto es sólo un juego»

 

 

¿Te acuerdas de esta conversación?

¿No?

¡Pero tú lo prometiste!

 

¡Es SóLo Un JUEGO...

y es hora de Despertar!!!!


 


Queridos amigos:

La coexistencia de realidades es un hecho que se refleja cada vez con mayor claridad en el mundo de hoy.

Las dos Tierras coexistirán hasta que la trasposición espacio temporal ocurra. Como siempre, nuestro Libre Albedrío determinará dónde elijamos vivir.

 

Esta ficción expresada en el cuento de Ray Bradbury "Encuentro Nocturno", muestra una realidad posible para quien por instantes vea pasado, presente y futuro del tiempo lineal unirse en una intersección del camino.

 

Que lo disfruten

Un abrazo de luz

Brinda Mair

 

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ENCUENTRO NOCTURNO – Ray Bradbury

 Cuento perteneciente a “Crónicas Marcianas

 

Revisado y corregido por: El Trauko

Última revisión: Octubre de 2002

 

http://www.fortunecity.es/poetas/relatos/166/Cuentos/Cronicas_Marcianas.htm

Ray Bradbury

Antes de subir hacia las colinas azules, Tomás Gómez se detuvo en la solitaria estación de gasolina.

—Aquí se sentirá usted bastante solo —le dijo al viejo.

El viejo pasó un trapo por el parabrisas de la camioneta.

—No me quejo.

—¿Le gusta Marte?

—Muchísimo. Siempre hay algo nuevo. Cuando llegué aquí el año pasado, decidí no esperar nada, no preguntar nada, no sorprenderme por nada. Tenemos que mirar las cosas de aquí, y qué diferentes son. El tiempo, por ejemplo, me divierte muchísimo. Es un tiempo marciano. Un calor de mil demonios de día y un frío de mil demonios de noche. Y las flores y la lluvia, tan diferentes. Es asombroso. Vine a Marte a retirarme, y busqué un sitio donde todo fuera diferente. Un viejo necesita una vida diferente. Los jóvenes no quieren hablar con él, y con los otros viejos se aburre de un modo atroz. Así que pensé: lo mejor será buscar un sitio tan diferente que uno abre los ojos y ya se entretiene. Conseguí esta estación de gasolina. Si los negocios marchan demasiado bien, me instalaré en una vieja carretera menos bulliciosa, donde pueda ganar lo suficiente para vivir y me quede tiempo para sentir estas cosas tan diferentes.

—Ha dado usted en el clavo —dijo Tomás. Sus manos le descansaban sobre el volante. Estaba contento. Había trabajado casi dos semanas en una de las nuevas colonias y ahora tenía dos días libres y iba a una fiesta.

—Ya nada me sorprende —prosiguió el viejo—. Miro y observo, nada más. Si uno no acepta a Marte como es, puede volverse a la Tierra. En este mundo todo es raro; el suelo, el aire los canales, los indígenas (aun no los he visto, pero dicen que andan por aquí) y los relojes. Hasta mi reloj anda de un modo gracioso. Hasta el tiempo es raro en Marte. A veces me siento muy solo, como si yo fuese el único habitante de este planeta; apostaría la cabeza. Otras veces me siento como si me hubiera encogido y todo lo demás se hubiera agrandado. ¡Dios! ¡No hay sitio como éste para un viejo! Estoy siempre alegre y animado. ¿Sabe usted cómo es Marte? Es como un juguete que me regalaron en Navidad, hace setenta años. No sé si usted lo conoce. Lo llamaban calidoscopio: trocitos de vidrio o de tela de muchos colores. Se levanta hacia la luz y se mira y se queda uno sin aliento. ¡Cuántos dibujos! Bueno, pues así es Marte. Disfrútelo. Tómelo como es. ¡Dios! ¿Sabe que esa carretera marciana tiene dieciséis siglos y aún está en buenas condiciones? Es un dólar cincuenta. Gracias. Buenas noches.

Tomás se alejó por la antigua carretera, riendo entre dientes.

Era un largo camino que se internaba en la oscuridad y las colinas. Tomás, con una sola mano en el volante, sacaba con la otra, de cuando en cuando, un caramelo de la bolsa del almuerzo. Había viajado toda una hora sin encontrar en el camino ningún otro automóvil, ninguna luz. La carretera solitaria se deslizaba bajo las ruedas y sólo se oía el zumbido del motor. Marte era un mundo silencioso, pero aquella noche el silencio era mayor que nunca. Los desiertos y los mares secos giraban a su paso y las cintas de las montañas se alzaban contra las estrellas.

Esta noche había en el aire un olor a tiempo. Tomás sonrió. ¿Qué olor tenía el tiempo? El olor del polvo, los relojes, la gente. ¿Y qué sonido tenía el tiempo? Un sonido de agua en una cueva, y una voz muy triste y unas gotas sucias que caen sobre cajas vacías y un sonido de lluvia. Y aún más, ¿a qué se parecía el tiempo? A la nieve que cae calladamente en una habitación oscura, a una película muda en un cine muy viejo, a cien millones de rostros que descienden como esos globitos de Año Nuevo, que descienden y descienden en la nada. Eso era el tiempo, su sonido, su olor. Y esta noche (y Tomás sacó una mano fuera de la camioneta), esta noche casi se podía tocar el tiempo.

La camioneta se internó en las colinas del tiempo. Tomás sintió unas punzadas en la nuca y se sentó rígidamente, con la mirada fija en el camino.

Entraba en una muerta aldea marciana; paró el motor y se abandonó al silencio de la noche. Maravillado y absorto contempló los edificios blanqueados por las lunas. Deshabitados desde hacía siglos. Perfectos. En ruinas, pero perfectos.

Puso en marcha el motor, recorrió algo más de un kilómetro y se detuvo nuevamente. Dejó la camioneta y echó a andar llevando la bolsa de comestibles en la mano, hacia una loma desde donde aún se veía la aldea polvorienta. Abrió el termos y se sirvió una taza de café. Un pájaro nocturno pasó volando. La noche era hermosa y apacible.

Unos cinco minutos después se oyó un ruido. Entre las colinas, sobre la curva de la antigua carretera, hubo un movimiento, una luz mortecina, y luego un murmullo.

Tomás se volvió lentamente, con la taza de café en la mano derecha.

Y asomó en las colinas una extraña aparición.

Era una máquina que parecía un insecto de color verde jade, una mantis religiosa que saltaba suavemente en el aire frío de la noche, con diamantes verdes que parpadeaban sobre su cuerpo, indistintos, innumerables, y rubíes que centelleaban con ojos multifacéticos. Sus seis patas se posaron en la antigua carretera, como las últimas gotas de una lluvia, y desde el lomo de la máquina un marciano de ojos de oro fundido miró a Tomás como si mirara el fondo de un pozo.

Tomás levantó una mano y pensó automáticamente:

¡Hola!, aunque no movió los labios. Era un marciano. Pero Tomás había nadado en la Tierra en ríos azules mientras los desconocidos pasaban por la carretera, y había comido en casas extrañas con gente extraña y su sonrisa había sido siempre su única defensa. No llevaba armas de fuego. Ni aun ahora advertía esa falta aunque un cierto temor le oprimía el pecho.

También el marciano tenía las manos vacías. Durante unos instantes, ambos se miraron en el aire frío de la noche.

Tomás dio el primer paso.

—¡Hola! —gritó.

—¡Hola! —contesto el marciano en su propio idioma. No se entendieron.

—¿Has dicho hola? —dijeron los dos.

—¿Qué has dicho? —preguntaron, cada uno en su lengua.

Los dos fruncieron el ceño.

—¿Quién eres? —dijo Tomás en inglés.

—¿Qué haces aquí —dijo el otro en marciano.

—¿A dónde vas? —dijeron los dos al mismo tiempo, confundidos.

—Yo soy Tomás Gómez,

—Yo soy Muhe Ca.

No entendieron las palabras, pero se señalaron a sí mismos, golpeándose el pecho, y entonces el marciano se echó a reír.

—¡Espera!

Tomás sintió que le rozaban la cabeza, aunque ninguna mano lo había tocado.

—Ya está —dijo el marciano en inglés—. Así es mejor.

—¡Qué pronto has aprendido mi idioma!

—No es nada.

Turbados por el nuevo silencio, ambos miraron el humeante café que Tomás tenía en la mano.

—¿Algo distinto? —dijo el marciano mirándolo y mirando el café, y tal vez refiriéndose a ambos.

—¿Puedo ofrecerte una taza? —dijo Tomás.

—Por favor.

El marciano descendió de su máquina.

Tomás sacó otra taza, la llenó de café y se la ofreció.

La mano de Tomás y la mano del marciano se confundieron, como manos de niebla.

—¡Dios mío! —gritó Tomás, y soltó la taza.

—¡En nombre de los Dioses! —dijo el marciano en su propio idioma.

—¿Viste lo que pasó? — murmuraron ambos, helados por el terror.

El marciano se inclinó para tocar la taza, pero no pudo tocarla.

—¡Señor! —dijo Tomás.

—Realmente... —comenzó a decir el marciano. Se enderezó, meditó un momento, y luego sacó un cuchillo de su cinturón.

—¡Eh! —gritó Tomás.

—Has entendido mal. ¡Tómalo!

El marciano tiró al aire el cuchillo. Tomás juntó las manos. El cuchillo le pasó a través de la carne. Se inclinó para recogerlo, pero no lo pudo tocar y retrocedió, estremeciéndose.

Miró luego al marciano que se perfilaba contra el cielo.

—¡Las estrellas! —dijo.

—¡Las estrellas! —respondió el marciano mirando a Tomás.

Las estrellas eran blancas y claras más allá del cuerpo del marciano, y lucían dentro de su carne como centellas incrustadas en la tenue y fosforescente membrana de un pez gelatinoso; parpadeaban como ojos de color violeta en el estómago y en el pecho del marciano, y le brillaban como joyas en los brazos.

—¡Eres transparente! —dijo Tomás.

—¡Y tú también! —replicó el marciano retrocediendo.

Tomás se tocó el cuerpo, sintió su calor y se tranquilizó. «Yo soy real», pensó.

El marciano se tocó la nariz y los labios.

—Yo tengo carne —murmuró—. Yo estoy vivo.

Tomás miró fijamente al fío.

—Y si yo soy real, tú debes de estar muerto.

—¡No! ¡Tú!

—¡Un espectro!

—¡Un fantasma!

Se señalaron el uno al otro y la luz de las estrellas les brillaba en los miembros como dagas, como trozos de hielo, como luciérnagas, y se tocaron otra vez y se descubrieron intactos, calientes, animados, asombrados, despavoridos, y el otro, ah, si, ese otro, era sólo un prisma espectral que reflejaba la acumulada luz de unos mundos distantes.

Estoy borracho, pensó Tomás. No se lo contaré mañana a nadie. No, no.

Se miraron un tiempo, de pie, inmóviles, en la antigua carretera.

—¿De dónde eres? —preguntó al fin el marciano.

—De la Tierra.

—¿Qué es eso?

Tomás señaló el firmamento.

—¿Cuándo llegaste?

—Hace más de un año, ¿no recuerdas?

—No.

—Y todos vosotros estabais muertos, así lo creímos. Tu raza ha desaparecido casi totalmente ¿no lo sabes?

—No. No es cierto.

—Sí. Todos muertos. Yo vi los cadáveres. Negros, en las habitaciones, en las casas. Muertos. Millares de muertos.

—Eso es ridículo. ¡Estamos vivos!

—Escúchame. Marte ha sido invadido. No puedes ignorarlo. Has escapado.

—¿Yo? ¿Escapar de qué? No entiendo lo que dices. Voy a una fiesta en el canal, cerca de las montañas Eniall. Allí estuve anoche. ¿No ves la ciudad?

Tomás miró hacia donde le indicaba el marciano y vio las ruinas.

—Pero cómo, esa ciudad está muerta desde hace miles de años.

El marciano se echó a reír.

—¡Muerta! dormí allí anoche.

—Y yo estuve allí la semana anterior y la otra, y hace un rato y es un montón de escombros. ¿No ves las columnas rotas?

—¿Rotas? Las veo perfectamente a la luz de la luna. Intactas.

—Hay polvo en las calles —dijo Tomás.

—¡Las calles están limpias!

—Los canales están vacíos.

—¡Los canales están llenos de vino de lavándula!

—Está muerta.

—¡Está viva! —protestó el marciano riéndose cada vez más—. Oh, estás muy equivocado ¿No ves las luces de la fiesta? Hay barcas hermosas esbeltas como mujeres, y mujeres hermosas esbeltas como barcas; mujeres del color de la arena, mujeres con flores de fuego en las manos. Las veo desde aquí, pequeñas, corriendo por las calles. Allá voy, a la fiesta. Flotaremos en las aguas toda la noche, cantaremos, beberemos, haremos el amor. ¿No las ves?

—Tu ciudad está muerta como un lagarto seco. Pregúntaselo a cualquiera de nuestro grupo. Voy a la Ciudad Verde. Es una colonia que hicimos hace poco cerca de la carretera de Illinois. No puedes ignorarlo. Trajimos trescientos mil metros cuadrados de madera de Oregon, y dos docenas de toneladas de buenos clavos de acero, y levantamos a martillazos los dos pueblos más bonitos que hayas podido ver. Esta noche festejaremos la inauguración de uno. Llegan de la Tierra un par de cohetes que traen a nuestras mujeres y a nuestras amigas. Habrá bailes y whisky...

El marciano estaba inquieto.

—¿Dónde está todo eso?

Tomás lo llevó hasta el borde de la colina y señaló a lo lejos.

—Allá están los cohetes. ¿Los ves?

—No.

—¡Maldita sea! ¡Ahí están! Esos aparatos largos y plateados.

—No.

Tomás se echó a reír.

—¡Estás ciego!

—Veo perfectamente. ¡Eres tú el que no ve!

—Pero ves la nueva ciudad, ¿no es cierto?

—Yo veo un océano, y la marea baja.

—Señor, esa agua se evaporó hace cuarenta siglos.

—¡Vamos, vamos! ¡Basta ya!

—Es cierto, te lo aseguro.

El marciano se puso muy serio.

—Dime otra vez. ¿No ves la ciudad que te describo? Las columnas muy blanca, las barcas muy finas, las luces de la fiesta... ¡Oh, lo veo todo tan claramente! Y escucha... Oigo los cantos. ¡No están tan lejos!

Tomás escuchó y sacudió la cabeza.

—No.

—Y yo, en cambio, no puedo ver lo que tú me describes —dijo el marciano.

Volvieron a estremecerse. Sintieron frío.

—¿Podría ser?

—¿Qué?

—¿Dijiste que «del cielo»?

—De la Tierra.

— La Tierra , un nombre, nada —dijo el marciano—. Pero... al subir por el camino hace una hora... sentí...

Se llevó una mano a la nuca.

—¿Frío?

—Sí.

—¿Y ahora?

—Vuelvo a sentir frío. ¡Qué raro! Había algo en la luz, en las colinas, en el camino... —dijo el marciano—. Una sensación extraña... El camino, la luz... Durante unos instante creí ser el único sobreviviente de este mundo.

—Lo mismo me pasó a mí —dijo Tomás, y le pareció estar hablando con un amigo muy íntimo de algo secreto y apasionante.

El marciano meditó unos instantes con los ojos cerrados.

—Sólo hay una explicación. El tiempo. Sí. Eres una sombra del pasado.

—No. Tú, tú eres del pasado —dijo el hombre de la Tierra.

—¡Qué seguro estas! ¿Cómo es posible afirmar quién pertenece al pasado y quién al futuro? ¿En qué año estamos?

—En el año dos mil dos.

—¿Qué significa eso para mí?

Tomás reflexionó y se encogió de hombros.

—Nada.

—Es como si te dijera que estamos en el año 4462853 S.E.C. No significa nada. Menos que nada. Si algún reloj nos indicase la posición de las estrellas...

—¡Pero las ruinas lo demuestran! Demuestran que yo soy el futuro, que yo estoy vivo, que tú estás muerto.

—Todo en mí lo desmiente. Me late el corazón, mi estómago siente hambre, mi garganta sed. No, no. Ni muertos, ni vivos, más vivos que nadie, quizá. Mejor, entre la vida y la muerte. Dos extraños cruzan en la noche. Nada más. Dos extraños que pasan. ¿Ruinas dijiste?

—Sí. ¿Tienes miedo?

—¿Quién desea ver el futuro? ¿Quién ha podido desearlo alguna vez? Un hombre puede enfrentarse con el pasado, pero pensar... ¿Has dicho que las columnas se han desmoronado? ¿Y que el mar está vacío y los canales, secos y las doncellas muertas y las flores marchitas? —El marciano calló y miró hacia la ciudad lejana. —Pero están ahí. Las veo. ¿No me basta? Me aguardan ahora, y no importa lo que digas.

Y a Tomás también lo esperaban los cohetes, allá a lo lejos, y la ciudad, y las mujeres de la Tierra.

—Jamás nos pondremos de acuerdo —dijo.

—Admitamos nuestro desacuerdo —dijo el marciano—. ¿Qué importa quién es el pasado o el futuro, si ambos estamos vivos? Lo que ha de suceder sucederá, mañana o dentro de diez mil años. ¿Cómo sabes que esos templos no son los de tu propia civilización, dentro de cien siglos, desplomados y en ruinas? ¿No lo sabes? No preguntes entonces. La noche es muy breve. Allá van por el cielo los fuegos de la fiesta, y los pájaros.

Tomás tendió la mano. El marciano lo imitó. Sus manos no se tocaron, se fundieron atravesándose.

—¿Volveremos a encontrarnos?

—¡Quién sabe! Tal vez otra noche.

—Me gustaría ir contigo a la fiesta.

—Y a mí me gustaría ir a tu ciudad y ver esa nave de que me hablas y esos hombres, y oír todo lo que sucedió.

—Adiós —dijo Tomás.

—Buenas noches.

El marciano voló serenamente hacia las colinas en su vehículo de metal verde. El terrestre se metió en su camioneta y partió en silencio en dirección contraria.

—¡Dios mío! ¡Qué pesadillas! —suspiró Tomás, con las manos en el volante, pensando en los cohetes, en las mujeres, en el whisky, en las noticias de Virginia, en la fiesta.

—¡Qué extraña visión! —se dijo el marciano, y se alejó rápidamente, pensando en el festival, en los canales, en las barcas, en las mujeres de ojos dorados, y en las canciones.

La noche era oscura. Las lunas se habían puesto. La luz de las estrellas parpadeaba sobre la carretera ahora desierta y silenciosa. Y así siguió, sin un ruido, sin un automóvil, sin nadie, sin nada, durante toda la noche oscura y fresca.

 

F I N

 

Lluvia de maná en Petra *Jordania


Muy interesante, tiene lo suyo


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VideoElige Vivir....***SUBLIME videoFeb 26, '08 2:37 PM
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canta mi amado Jon Anderson
realmente impresionante...Gracias


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Blog EntryTU TRABAJONov 22, '07 4:58 AM
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TU TRABAJO

Cuando ingreses a tu lugar de trabajo...

¡Ora y pide iluminación de Dios Todopoderoso!

Saluda a tus colegas... ¡Eso se llama Amistad!

 Brinda a cada uno, lo mejor de ti mismo... ¡Eso se llama Sinceridad!

 Elabora tu agenda y programa tu día... ¡Eso se llama Reflexión!

Ahora con todo planeado, comienza trabajar... ¡Eso se llama Acción!

Acredita que todo saldrá bien... ¡Eso se llama Fe!

 Realiza todo con alegría... ¡Eso se llama Entusiasmo!

Entrega lo mejor de ti... ¡Eso se llama Perfección!

Ayuda a las personas que poseen más dificultades que tú... ¡Eso se llama Fraternidad!

Comprende que no todos se encuentran en la misma sintonía ¡Eso se llama Tolerancia!

Recibe las bendiciones con gratitud... y elévalas a Quien Verdaderamente pertenecen ¡Eso se llama Humildad!

DIOS ESTA CONTIGO ¡¡¡ESO SE LLAMA AMOR!!!

 ¡¡¡QUE CADA DIA DE TRABAJO INCREMENTE TU ENTUSIASMO DE VIVIR!!!

GRACIAS

 


Photo AlbumDOCUMENTOS INDIGENAS (6 photos)Oct 10, '07 5:14 AM
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Está de moda el uso de guardas sagradas indígenas, con significado ancestral

Me contaba un cacique mapuche que desde ya, no les pagan derecho de autor o marca de fábrica..., pero ellos cursan invitaciones a colaborar a las empresas que en billeteras, carteras, cinturones usan sus símbolos...

Se realiza actualmente en Santa Fe la Feria Anual de Comunidades Aborígenes

Blog EntryAscensión PlanetariaSep 26, '07 10:59 PM
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Ascensión Planetaria

Nosotros, los Maestros

por Brinda Mair

 

Nosotros y nuestro desconocimiento de la energía de la Fuente de Amor Divino Dios, somos como niños en los primeros grados, ávidos de aprender lo que el maestro nos enseña, descubriendo detrás de cada aprendizaje una nueva letra que me conecta con el mágico mundo de los cuentos.

La Ley hermética dice: “Así como es arriba es abajo”, así como es para el hombre, también debe ser para el Espíritu.

 

¿Por qué entonces no recurrimos todos los días a nuestro maestro de 1er grado para que lea por nosotros? Muy simple, porque él nos enseñó para que pudiéramos leer por nosotros mismos, nos acompañó mientras lo necesitamos pero quería que voláramos solos, sin su ayuda. Nos dio seguridad a nuestros primeros intentos, hasta que nos fortalecimos, crecimos y pasados los años, tal vez lo visitamos con un título de mayor importancia que el de maestro de escuela, y se regocijó con nosotros porque nuestro logro era el suyo.

 

Si este desprendimiento, este desapego, lo pueden tener los hombres comunes de la Tierra que simplemente aman enseñar ¿qué está pasando con los que nos decimos maestros espirituales o aspiramos a serlo, que estamos creando, consciente o inconscientemente dependencia en vez de enseñar a volar? ¿qué nos falta, conocimiento o desapego? ¿es tal vez miedo a que otro pueda superarnos? ¿O acaso todavía estamos insertos en las viejas escuelas de misterio buscando secretamente seguidores?

 

¿Por qué “leemos” todos los días para otros en lugar de enseñarles a leer?

 

Es cierto que también hay comodidad por parte de los alumnos, ¿quién quiere hacer el esfuerzo de aprender a leer si hay alguien que se lo da ya procesado?

 

Es más fácil decir: “yo no me equivoqué, quien se equivocó fue “fulano” que fue quien me lo dijo. Yo no sabía”. O será tal vez lo correcto comenzar a hacerse cargo. Aprender, sentir, vibrar y discernir si lo que dijo “fulano” es para mi verdad o no y me hago cargo de lo que digo?

 

Decimos que buscamos la Ascensión yo creo que muchos sin saber lo que en realidad significa.

 

La Ascensión corresponde a la vibración del color blanco. El blanco es símbolo de muerte, de mortaja. Es la muerte a un estado. Hay que morir para volver a resucitar.

 

Hay que morir a la ignorancia del Espíritu para encontrar Su Sabiduría.

Hay que renunciar a los apegos para renacer a la Libertad del Espíritu. y que la Fuente de la Abundancia de todo lo bueno se abra para nosotros.

 

La idea de la muerte asusta a la mayoría de la gente. Porque la muerte trae aparejado dolor. Dolor por la pérdida. Y se merece un duelo por nuestra renuncia al ser que éramos para darle la bienvenida al Ser de Luz que somos en el Espíritu.

 

Pero nos cuesta morir ¿por qué negarlo?

Quienes nos dedicamos a lo que yo hago estamos acostumbrados a morir. Lo hemos hecho una y otra vez y pese a ello, aún nos duele cada nueva muerte. Somos humanos. También  es cierto que cada vez nos resulta más fácil porque sabemos que del otro lado nos aguarda el Cristo y un nuevo despertar más luminoso. Nuevos amigos espirituales se nos acercan, felices por nuestro regreso a Casa.

 

Los que ahora hacen lo que yo llamaba en aquella etapa de mi vida “espiar del otro lado” (la espiritualidad a medias) )mientras el resto del tiempo me dedicaba a sufrir, aguardan que ocurra “algo” que cambie su realidad cuando verdaderamente, íntimamente desearían que nada cambiara en profundidad, sólo que mejorara lo que ellos desean. Y es justamente por ese “no ” íntimo que nada cambia.

 

Nada cambiará si no damos un paso trascendental para cambiar nuestra realidad.

Demasiada comodidad, el compromiso con el Espíritu no es de medio tiempo.

 

Algunos dicen “yo recién empiezo”, otros agregan “cuando los chicos crezcan voy a tener más tiempo” y todas las explicaciones que se les pueda ocurrir dar.

Siento que pese a que nuestro ser inferior se crea dueño de decidir los tiempos la aceleración del karma a nivel individual y colectivo, nos dejará sin elección. Tratamos desde 3D de postergar lo impostergable. Y desde mí al menos, elijo transmutar karma en lugar de toparme con él si me es posible.

 

Pero, como dije antes, hay algo que no estamos haciendo los maestros de estos temas.

 

Estamos dando pero no estamos enseñando.

Es como el que recibe caridad pero lo único que sabe es ir adonde le dan. Eso está bien en un determinado momento pero no siempre. El no dar una enseñanza cuando se “está despierto” al Espíritu a quien la necesita y se tiene conciencia de ello, genera karma justamente por lo que no se hace y se admite.

 

Porque al que aún está dormido le es mucho más cómodo ir todos los días a pedir que le regalen pescado antes de aprender cómo sacarlo o bien a que le presten un poco de lumbre para esa noche en lugar de aprender a encenderla por sí mismo.

 

Mientras no tenga teas de dónde proveerse de la lumbre se lamentará por que nadie le da y no le alcanza para comprarla ¿pero qué ocurriría si le regalaran muchas teas para que su una caña y le enseñaran a pescar con ella? Ya no tendría excusa. La Máscara se caería y entonces se evidenciaría si en realidad quería aprender y hacer el esfuerzo o si lo único que le interesaba era recibir y lamentarse.

 

La caña que les ofrezco es la Música del Alma.

Enseñar a pescar es dar herramientas personalizadas, esta es una.

Escriba en el buscador Música del Alma para saber un poco más sobre ella.

 

Con amor incondicional y en Servicio

Brinda Mair

Ultima Actualización: 09/08/2002
Esta información está protegida por derechos de autor. Siéntete en libertad de distribuirla por medios electrónicos exclusivamente, citando a la canalizadora Brinda Mair y al sitio www.canalizandoluz.com.

Blog EntryERA DE ACUARIOSep 26, '07 9:08 PM
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ERA DE ACUARIO

 

Hoy estamos en una Nueva Era de Luz

Son días en que las percepciones internas del alma individual están siendo “probadas” al contactar con la “cantidad total de La Verdad

 

Y es a través de este Despertar Espiritual que somos frutos en el Edén constitutivos del Árbol de la Vida, de la palabra y el trabajo del Maestro honrando el Trono del Padre  Nosotros Sus Hijos

Ha llegado la hora en el reloj del planeta y la humanidad, ese “ser colectivo”, de despertar a un Nivel más alto de Consciencia de Vigilia

El Fruto brotará del Árbol de la Humanidad: la Viña del Señor

 

El ciclo de 2000 años, correspondiente a la Edad de Piscis, iluminado por el Sexto Rayo Cósmico Oro Rubí y conocido como la Edad de la Dispensación Cristiana (cuyo Avatar o Mesías fue el Maestro Jesús) ha culminado

 

Y la AURORA del Nuevo Día, a través de las vibraciones del Séptimo Rayo se están sintiendo ya en los corazones esperanzados de los precursores de la Nueva Era

 

El 7º Rayo está enfatizando sus emanaciones a la Tierra, y sus regalos espirituales, estímulos, poderes y actividad comienzan a predominar en las actividades de progreso planetario cada día en más personas

El progreso del ciclo evolutivo es inevitable, así como la sucesión de las estaciones en la Naturaleza y el desarrollo de la Vida toda

 

Dentro de este marco, el gran Amor de los Maestros y Seres de Luz está siempre atento para suavizar roces entre las costumbres de la Era que sale y la que entra

 

La era de Piscis tuvo connotaciones altamente místicas, emocionales, la tendencia era retirarse a conventos y monasterios para entrar en contemplación (fue así que en India se desarrolló el sistema de Yoga meditativo…), la vida más solitaria, introspectiva en el camino de la evolución

La era de Acuario es extravertida, mental. La tendencia es internacionalizarlo todo, trabajar por lo demás, unificar en actividades públicas y hacer por la comunidad.

 Así en la década del 60 los “hippies” fueron pioneros en desestructurar el orden establecido, las reglas, los prejuicios

El camino de evolución ahora conduce al hombre a desarrollarse inmerso en su vida cotidiana

 

Como todo movimiento tiene su nacimiento, desarrollo, culminación; se transmutan los excesos y queda lo constructivo

Cada experiencia humana, cada proceso, cada etapa individual o colectiva tuvo y tiene su aporte en la Gran Obra

 

Los Adeptos que irradian las Fuerzas Espirituales de la Nueva Era, tienen la gran tarea de “anticipar el futuro”, proteger, encauzar a la mayoría conservadora aún apegada a las antiguas costumbres  y transmutar las fuerzas negativas, espinosas que aprovechan todo cambio…

 

El signo que sale Piscis se lleva sus corrientes, el que entra Acuario trae las suyas… Mientras “la casa se limpia de las corrientes antiguas y se instalan las nuevas hay aparentemente conflictos o una gran revolución” Por BIEN siempre

 

Al completarse un Gran Ciclo, ocurren básicamente dos acontecimientos en la consciencia colectiva del “homo sapiens”: la gran mayoría sigue mecánicamente las tendencias que se fueron cristalizando a través de los milenios, pertenecientes al ciclo que termina y,

Por otro lado y simultáneamente, un grupo de almas muchas encarnadas conscientemente, comienzan a funcionar como la “sal de la tierra”, e inician en su propio Microcosmos el desarrollo y vivencias futuros

 

Urano, el planeta regente en casa de Acuario, es un foco vibratorio fortísimo, un renovador. Su influencia aumenta notablemente la Química, la Ciencia, lo magnánimo, lo maravilloso, lo excéntrico. Por eso alborotó en un comienzo la ciencia ficción, la producción científica de criaturas, lo raro, los monstruos (películas de cine, TV.), la brujería, la magia, la necromancia…

 

Es fuertemente masculino e interfiere en el matrimonio. Aparentemente perturba la felicidad doméstica

 Los dos sexos se prueban y se internan en el propio Ser, buscando la Boda Mística, la Unión interna

Esto es para liberar al Ego de deseos personales avanzando hacia la Sexualidad Sagrada en el equilibrio de las polaridades internas, manifestada luego en la pareja externa fruto del Amor Incondicional y la Armonía interior-exterior

 

Cual dos estrellas que impactan para formar una nueva Galaxia

 

El hombre desarrollará la VOLUNTAD, purificándose el mismo, sin necesidad de recurrir a su entorno

Es significativo que Urano es de color violeta

Se renovará ese Centro de Vitalización llamado “el despertar de Kundalini”

En esta era el Centro está en el CORAZON y se llama “el CRISTO”

 

También la Tierra se halla influenciada por el polo femenino ubicado en el Polo Sur